domingo, 24 de noviembre de 2013

JUGAR A SER ENTRENADOR

Fernando Tejero, responsable de la sección de natación, recuerda por escrito a los progenitores cuál es el papel que han de representar los padres y cuál el de los técnicos. 


Fernando Tejero es un técnico veterano que, seguro, guarda mil anécdotas. Quizás por eso, por los años de experiencia o la experiencia que dan los años, el responsable de la sección de natación del Grupo Cultural Covadonga de Gijón, puede permitirse el lujo de regalar consejos. Los destinatarios, los progenitores de los deportistas. Doce puntos, una docena de recordatorios para que el padre sea padre y el entrenador, entrenador; para que el niño no sienta una presión muchas veces innecesaria.
  CONSEJOS    
  I   Su hijo ya tiene entrenador. Ponga toda su dedicación en ser padre o madre. Su cariño no debe depender de su desarrollo deportivo.     
  II   Utilice el deporte de competición como medio de formación de su hijo como persona, no sólo para ganar medallas.     
  III   Sea positivo; escuche, apoye, motive a sus hijos antes y después de las competiciones, hayan salido bien o mal.     
  IV   No juzgue, evalúe o critique la calidad y la cantidad de entrenamiento, de la técnica o de los resultados de sus hijos, comprenda sus limitaciones y valore sólo su dedicación.     
  V   Controle el comportamiento, la disciplina y el grado de compromiso con el deporte de sus hijos.    
  VI   Disfrute viendo entrenar o competir a su hijo, pero tenga el autocontrol suficiente para reservar sus opiniones sobre temas técnicos, deje esos asuntos al entrenador.     
  VII   No hable de deporte después de los entrenamientos o las competiciones. Si a su hijo le apetece hablar, escúchele, pero no le evalúe ni le juzgue.     
  VIII   El protagonista realmente es su hijo. Tan malo es que los padres no den importancia al deporte que practican sus hijos, ya que para ellos sí es muy importante, como los que agobian y les exigen demasiado.     
  IX   No fomente grandes expectativas deportivas para sus hijos, porque eso puede dar lu      gar a futuras desilusiones.     
  X    No menosprecie, ridiculice o insulte a árbitros, deportistas rivales, directivos o entrenadores. Es un mal ejemplo para sus hijos, aunque crea tener razones para hacerlo.     
  XI   No todos pueden ser medallistas olímpicos. Pero no sólo la medalla es el éxito. El deporte de competición desarrolla personas, no sólo campeones. Las medallas no hacen personas excelentes; las grandes personas con sentido de la responsabilidad, trabajo duro, que creen en sí mismas, honestas y sinceras, hacen medallas.     
  XII   Evite los regalos por resultados en competición. Son totalmente contraproducentes. Ir a cenar fuera, o hacer algo especial después de cada competición, haya salido bien o mal, es una buena idea.